Quimagro y Antonio Vega encaran la corrupción


Walter Araujo, José Luis Merino y el abogado Nelson García, son los defensores del empresario salvadoreño, cuya reputación es cuestionable. Antonio Vega tiene como socios en este caso a personas que carecen de moralidad notoria, lo cual pone en tela de juicio los argumentos del empresario y dueño de Quimagro. La corrupción que salpica a estos personajes no es ignorada por Vega, por el contrario, esa corruptela que denunció en el pasado, hoy es su llave maestra para recibir 49 millones de dólares por supuestos daños ocasionados por uno de los bancos, al cual quedo debiendo un préstamo por 350 mil colones en 1984 y que nunca pagó.

Antonio Vega, el estafador bancario


El empresario salvadoreño nunca pagó un préstamo bancario y 40 años después, exige ser indemnizado. Quimagro es un caso resucitado por la corrupción incrustada en el sistema judicial salvadoreño, aun cuando éste fue vencido en los mismos tribunales y sustentado con pruebas. Sin embargo, Antonio Vega ha recurrido al apadrinamiento político para sacar provecho la destitución de los Magistrados de la Corte Suprema el pasado 1 de mayo, Los argumentos de Vega, dueño de Quimagro, carecen de fundamentos legales, pero se ampara al nuevo esquema de la corrupción nacional para que los tribunales fallen a su favor.

La astucia de Antonio Vega


Victimizarse públicamente y manipular la información han sido las estrategias del empresario y dueño de Quimagro. Estafado, en bancarrota y como emprendedor, así se presenta el empresario Antonio Vega, quien aprovecha la corrupción del sistema judicial para cobrar 49 millones de dólares a un banco, el cual le prestó 350 mil colones y que nunca pagó. Con esta dramática historia, el dueño de esta empresa asegura que la financiera hizo quebrar su negocio de fertilizantes, aunque quienes trabajaban de cerca afirman todo lo contrario y lo responsabilizan de ser mal administrador.